viernes, 19 de febrero de 2010

Gogol Bordello - Super Taranta! (2007)


Una noche, noche gitana, conocí a un chiko ke parecía ke había vivido 1000 vidas más ke yo. Iba de pantalones rojos apretadísimos de una tela aterciopelada ke no había visto nunca antes. No vestía nada mas ke eso y sus bigotes, el ke me conoce sabe ke yo solo puedo amar a un hombre con un buen bigote, y ese lo era. Me acerke, no se si era el alcohol, pero me sentía atraída por su aspecto sucio y su olor a alcantarilla. Decidí no tomarlo en cuenta y enrollarme en este amor gitano, de días ke duran noches, awas ardientes y platos rotos. Nos juramos amor eterno, una y otra vez.


Pasaron los días y las semanas, cuando de pronto, caminaba a casa, y desde la eskina venían persiguiéndome animalitos ke solemos contemplar en sus estados mas tocinezcos y apanados. Decidí no prestarle atención, entonces, mientras mi llave giraba para abrir la puerta lo sentí, el olor a alcantarilla había vuelto, peor ke nunca. Antes de ke me pueda recuperar mis sentidos, se abrió la puerta de repente y salieron cientos de niños y a su ves, las madres gritándoles por la ventana cosas ke no podía entender. Empecé a subir por las escaleras, solo para encontrar al abuelo bañándose en medio de la sala rodeado de sus hijas y esposa (o esposas, aun no me keda claro) ke al verme escupieron al piso al mismo tiempo, en la alfombra, y dijeron algo ke solo pudo ser interpretado como una maldición gitana de la peor kalaña. Continúe mi travesía hacia mi habitación, pasando por otras en donde te leían las cartas, las manos y las hojas de té. En otro cuarto habían unos tipos de pintas maleantes, en donde me pareció escuchar ke hablaban de apuestas de carreras de perros y cosas así, no pude escuchar más porke me cerraron la puerta en la cara. Cabeza en alto me pare frente a la última puerta cerrada, me arme de valor y entre. Porke no me sorprendería encontrar a mi chiko de pantalones rojos y bigotes de ensueño, calato, calato y con una morena y una rubia, jurándoles amor eterno, rompiendo platos y tomando las awas ardientes. Tarantarantarantarantarantaran! Grito al cielo, kienes son ellas? Ke hacen en mí cama? Ke hacen en mí casa? Ke hacen con mí hombre? Risas. Creo ke este verano no iba a ser lo ke yo esperaba.

Y así, desconsolada, e infestada de gitanos, decidí hacer mis maletas e irme en búskeda de un hombre ke me ame, ke me kiera, ke sea la única en su vida, así fue como llegue a…


Gitanos debajo de tu cama

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